Abro el documento para empezar a escribir, pero… realmente
no tengo nada que contar, nada que decir, en verdad… nunca lo he tenido, sólo
escribía para desahogarme y lo que salía, hoy no se ni lo que necesito ni que
saldrá.
Me quedo agilipollada porque por la tele sale un tío tocando
el piano y mientras en mi reproductor suena una instrumental con piano, supongo
que para no pensar en lo que llevo pensando los últimos días. Supongo que lo
que quiero es pasar de todo, parar y dejar de pensar por un rato, nunca ha sido
algo que haga mucho o que me guste y ya he cubierto el cupo de todo el mes.
He pensado tanto, que creo que tengo la solución de todo lo
que buscaba la respuesta, pero… para que esa respuesta exista necesito una…
confirmación. No sé cómo empezar con todo esto, mejor dicho… no sé cómo acabara
todo esto.
Quiero acabar… con todo, quiero que me digas que lo que
quieres, es arreglarlo, que me dejas el terreno libre para que atropelle todo
lo que llevamos arrastrando que no seamos nosotras. Quiero que al mirarnos
sonriamos, que volvamos a tener nuestras
tardes tiradas en la cama, abrazándonos y olvidándonos del resto del mundo.
Quiero que volvamos a ser tú y yo, no… quiero que volvamos a ser nosotras. Quiero
que dejemos de pensar que todo lo que decimos va a malas. Quiero que dejemos de
lado lo que opine todo el mundo, para que usemos lo que queremos nosotras.
Quiero irme a dormir, pero no puedo, porque es ahí cuando
vienen todos tus monstruos para comerme viva, porque se ve que no les maté bien.

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