viernes, 25 de noviembre de 2016

Recuperarme

Cuando te deje marchar no es que no te quisiera, es que te (nos) quería demasiado como para hacer(nos)te esto.

No preguntes por qué lo hice, porque en realidad la respuesta es que hay veces que no lo entiendo ni yo… Simplemente quería darte algo que no podía regalarte, que me seguiría destruyendo. Pero no puedo, aunque te quiero, aunque me joda, por encima de todo sé que no puedo, ahora no…
Quizá cuando pueda sea tarde. Quizá cuando pueda sea el momento. Quizá…
No puedo ofrecerte nada que te daría encantada porque no está en mi mano, se me escapa entre los dedos como el agua cuando dejas el grifo abierto. Como cuando sonríes, yo te miro y siento que se me escapa la vida por cada centímetro de mi piel. Porque desde que estás en ella, en mi vida quiero decir, todo lo demás no importa, no demasiado. Para ser sincera, no quiero que importe, pero en realidad lo hace, y por eso aunque lo que más quiera sea regalarte una vida entera… no puedo.

Para no variar me repetiré solo que con otras palabras.

Y es que cuando sonríes y te miro sin que te des cuenta porque tu estas intentando disimular que te mueres por besarme… joder, se mueve el mundo entero, se para el tiempo, consigues que tenga memoria fotográfica pero sólo para recordar ese momento, ese segundo en el que estamos sólo nosotras aunque estemos rodeadas de gente.
Y es que cuando sonríes es como estar viendo un atardecer desde el punto más alto de Madrid. Como querer tocar las estrellas porque tú eres la mejor de ellas. Como que todos los días son sábado de fiesta o domingo de peli y manta cuando tu estas cerca.
Y es que cuando sonríes ganarías el corazón de cualquiera, como hiciste con el mío cuando volviste a mi vida como quien vuelve a la escuela.



Pero no nos vayamos del tema… lo que te quería decir es que seas feliz, como lo eres conmigo. Que sonrías cada día, como consigo que lo hagas. Que te enamores, como lo hicimos sin apenas darnos cuenta.

Pero que lo hagas sin mí, que yo mientras tanto estaré volviendo a ser yo, para luego ser sin ti.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Dulces torturas

Tú me hacías feliz,
convertías las horas sin ti
en dulces torturas al pensar tu regreso.

Al recordar las tardes
llenas de guerra bajo las sábanas
las caderas manchadas de la hiel
que me producían tus besos,
es donde me di cuenta
de que te odio…

                                               …como nunca quise a nadie.

Caerse y levantarse

La gente me dice que tengo talento,
yo tan torpe e incrédula,
me callo con el alma rota.

Sólo soy una persona
que a veces sabe juntar 2 y 2,
para que sumen 4.
Más que nada lo llamo suerte.

Las ostias, me las dio la vida,
como a todos.

Me desahogo entre letras y acordes,
no lloro más que tú ni que otros,
mi vida es otro cuento de caerse y levantarse…
     ...como tantos.





Inspirado en Luis Ramiro y su “Otra vida entre millones”. Es más bien una copia, pero escrita a mi manera.

martes, 15 de noviembre de 2016

Tus segundos

Esto va de miradas perdidas, de caídas sin llanto pero con heridas… va de otoños sin pausa e inviernos de desgracias. Va de la necesidad de buscar tu sonrisa después de saber que no es que la haya perdido, sino que en realidad nunca la había ganado. Va de tener la necesidad de tener el contacto de tus caricias sobre mi piel, de saber que no te tendré y que fui yo quien te lo puso en bandeja, te tenía cerca, pero decidí alejarte para verte feliz, aunque sea en brazos de otra…



Cada día que pasa crece dentro la necesidad de encontrar a alguien con quien todo merezca la pena, que no tenga la fecha de caducidad escrita y lo peor es que la hayas visto aunque hayas intentado no mirar. Cada día que pasa te das cuenta de que no todo es como lo pinta Blue Jeans, J.A. Redmerski o Albert Espinosa… que se parece más a Mónica Gae o Irene X incluso quitando la parte de fantasía a J.K. Rowling. Te das cuenta de que los grandes artistas de ahora son quienes tienen los ojos abiertos e intentan hacer que le mundo deje de engañarse.
Sabes que soñar no es malo, pero no despertarte es dejar de luchar por estar entre ellos e intentar no ser una oveja más del rebaño. Cuando lees algo tienes envidia, casi incluso de la que no es sana, y piensas… joder, ¿por qué no se me ocurrió esto a mí? ¿Por qué no me ha pasado? O incluso… ¿Por qué no lo he sufrido yo?

Pero luego te acuerdas de la forma que tenía de mirarte, de cómo ladeaba un poco la cabeza hacia la izquierda cuando sonreía, de la primera vez que sentiste su piel sobre la tuya, de que Arte no es una palabra, ni el final en el que puedes conjugar todos los verbos… ARTE es ella.
ARTE es la forma que hace que cada milímetro de tu cuerpo se estremezca cuando oyes su voz, es saber que solo ella te podrá mirar de esa forma sin pensar que es una loca, porque sabes lo que hay detrás de esos ojos, sabes lo que piensan…


No… claro que no querría haber vivido otra historia aunque a veces tenga envidia, prefiero quedarme con los sueños en los que te tengo, para luego despertar y luchar por tus segundos…

Foto: Echa por un amigo de Iris que "Ay no me sé su apellido"

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