Nunca había necesitado tanto a una persona, como te llegue a necesitar a ti, nunca había dependido tanto de nadie. Has sido mi droga, la persona que me daba fuerzas para seguir levantandome cada día.
Hemos estado más de 6 meses sin discutir ni una puta vez, y para una vez que lo hacemos acabamos así. Me prometiste no mentirme, me lo prometiste hace dos días... y ayer me has vuelto a mentir...
Se puede decir que ninguna de las dos hemos sido sinceras del todo, pero aún así, las cosas se hablan, no se solucionan con un puto correo en el que por fin me dices todo lo que te ha pasado estos días, y en el que incluyes que te de tiempo, que no aparezca en tu vida en dos días.
Que justo cuando más te necesitaba, es cuando más has desaparecido... Y encima tengo que ser yo la que te demuestre que merece la pena, debo ser yo la que siga luchando por las dos...
Sinceramente, yo ya me he cansado de luchar por una meta que no llega. Me dices que confías en mi, que sabes que he cambiado, y a la primera desconfias, estas mal y no me lo dices...
Que vale que te conozco mejor que nadie, pero tampoco soy adivina ni puedo ponerte una pistola en la cabeza para que me lo digas... Que esta vez no soy yo quien debe arreglar todo, que eres tu, y ya llegas tarde.
Que me prometí una vez no llorar por nadie más, y tu me has echo llorar más que nadie. Me prometiste una eternidad a mi lado y no eres capaz de decirme lo que te pasa a la cara. Soy yo la que necesita tiempo, la que esta cansada de darlo todo a cambio de esto.
Nunca me había pasado, pero ahora lloro como una puta estúpida con cada canción que teníamos, pensando en su puto momento, recuerdo el concierto de Despistaos en fiestas... cantandonos al oído las canciones mientras te abrazaba por la espalda, recuerdo cuando en vuestro concierto cantaste la de Amaral, recuerdo la primera vez que fuí a tu casa después de empezar a hablar de nuevo...
Pero todo lo que recuerdo está repleto de lágrimas y tristeza, todo lo que antes me hacía sonreír como una estúpida ya no está ahí, no de la misma forma.
Necesito tiempo para saber que coño estoy haciendo con mi vida, y lo necesito sin ti. Lo necesito yo sola con mis pensamientos. Con gente que me saque sonrisas y me de el punto de vista que yo no tengo porque no sé como reaccionar, no sé que hacer, no sé que pensar, no sé que decirte... No sé nada ahora mismo.
Que sólo quiero que pase lo que pase, no te pierda como amiga, y no lo digo en plan: "te voy a dejar, jodete." Lo digo en plan: "no tengo ni puta idea de lo que quiero, pero si tengo claro que no quiero que desaparezcas del todo de mi vida."
No olvides que te quiero, y que no debes dejar de sonreír.
20. Ink in my veins. Basket. Mi cuerpo es mi diario, y mis tatuajes son mi historia. //ARTE//
martes, 19 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
Mi Causa Perdida
A tí, a quien dedico este poema... sé que prometí que no vovlería a hablar de esto, pero no estoy segura de conseguirlo. Por eso necesito que me ayudes. Escribo. Con ese lápiz viajero, siempre de mi mochila a mi mesa, pequeño y gastado por el uso, escribo. Lloro palabras sobre mis páginas en blanco como si fuesen el hombro de quien mas confío. Desde luego, este pequeño cuaderno es mi mayor confidente.
Mis ojos están secos, de hecho tengo una sonrisa suave dibujada en mi cara. Pero cuando escribo, las palabras son como mis lágrimas; y cuando termino, sé que sonreír a veces no sienta tan bien como llorar.
Hoy también lloro por tí, ¿sabías?
"¿Y qué si te quiero?"
No hay mucho que decir
sólo, sólo eso
no necesitas que te recuerde
cada día lo que siento.
¿Verdad?
Ni yo tampoco,
sé que tú también me quieres
no es lo mismo,
pero me quieres
puede que con eso me baste
tal vez sea suficiente
con ver que siempre me sonríes
cuando vengo,
aunque llegue tarde
tal vez, no sé con seguridad
si eso me basta
sí, es difícil
cuesta saber que
eres una causa perdida,
pero ya tengo tantas,
todas tan diferentes,
que lo que hago
es elegirte como mi preferida.
Mi Causa Perdida,
aunque yo también lo sea
porque sigo a tu lado
por más que duela,
pero lo prefiero así
antes eso a alejarme de tí
porque a mi
depende, siempre depende,
pero me gusta sufrir
porque te quiero, y sobre eso
no tienes nada que decirme
ni yo a tí
si me pides que te olvide
por tí, sólo por tí, lo haré
aunque me cueste
para que olvides tu también
que amo las causas perdidas
y de todas ellas
te quiero a ti."
Es hora. He quedado contigo para ver a la gente pasar y comer algo caliente mientras. Juntas. Tengo tiempo, y sin embargo sé que voy a llegar tarde. Es un problema, tengo que cambiarlo. Creo que lo que pasa es que tengo miedo de verte... pero puede más la fuerza de tu sonrisa, puede más lo que me gusta escuchar tu voz. Sí, realmente es un problema...
Un último vistazo al cuaderno, un repentino deseo de llegar, dártelo e irme. Sé que no tengo nada que hacer, pero mi corazón y mi imaginación siempre están jugandome malas pasadas. Es extraño tratar de convencerme de que no me quieres cuando en mis sueños sucede lo contrario, pero puede que algún día lo consiga. O puede que no. Pero estoy dispuesta a estar contigo. Por eso, nunca leerás este cuaderno.
Por siempre tú serás Mi Causa Perdida.
P.D.: Esto tiene un tiempo, pero lo he encontrado recogiendo mi cuarto y me ha dado por subirlo... he cambiado mucho desde que lo escribí, todo ha cambiado mucho :3
Mis ojos están secos, de hecho tengo una sonrisa suave dibujada en mi cara. Pero cuando escribo, las palabras son como mis lágrimas; y cuando termino, sé que sonreír a veces no sienta tan bien como llorar.
Hoy también lloro por tí, ¿sabías?
"¿Y qué si te quiero?"
No hay mucho que decir
sólo, sólo eso
no necesitas que te recuerde
cada día lo que siento.
¿Verdad?
Ni yo tampoco,
sé que tú también me quieres
no es lo mismo,
pero me quieres
puede que con eso me baste
tal vez sea suficiente
con ver que siempre me sonríes
cuando vengo,
aunque llegue tarde
tal vez, no sé con seguridad
si eso me basta
sé que te quiero
poco mássí, es difícil
cuesta saber que
eres una causa perdida,
pero ya tengo tantas,
todas tan diferentes,
que lo que hago
es elegirte como mi preferida.
Mi Causa Perdida,
aunque yo también lo sea
porque sigo a tu lado
por más que duela,
pero lo prefiero así
antes eso a alejarme de tí
porque a mi
depende, siempre depende,
pero me gusta sufrir
porque te quiero, y sobre eso
no tienes nada que decirme
ni yo a tí
si me pides que te olvide
por tí, sólo por tí, lo haré
aunque me cueste
para que olvides tu también
que amo las causas perdidas
y de todas ellas
te quiero a ti."
Es hora. He quedado contigo para ver a la gente pasar y comer algo caliente mientras. Juntas. Tengo tiempo, y sin embargo sé que voy a llegar tarde. Es un problema, tengo que cambiarlo. Creo que lo que pasa es que tengo miedo de verte... pero puede más la fuerza de tu sonrisa, puede más lo que me gusta escuchar tu voz. Sí, realmente es un problema...
Un último vistazo al cuaderno, un repentino deseo de llegar, dártelo e irme. Sé que no tengo nada que hacer, pero mi corazón y mi imaginación siempre están jugandome malas pasadas. Es extraño tratar de convencerme de que no me quieres cuando en mis sueños sucede lo contrario, pero puede que algún día lo consiga. O puede que no. Pero estoy dispuesta a estar contigo. Por eso, nunca leerás este cuaderno.
Por siempre tú serás Mi Causa Perdida.
P.D.: Esto tiene un tiempo, pero lo he encontrado recogiendo mi cuarto y me ha dado por subirlo... he cambiado mucho desde que lo escribí, todo ha cambiado mucho :3
domingo, 17 de noviembre de 2013
Cambios
Oigo las respiraciones de toda mi familia, todos están dormidos.
Mi hermana, a mi lado, es la que más se oye. Tiene un sueño profundo, porque a pesar de tener la luz encendida y el ruido de las teclas no se despierta. Tiene 6 años, debería cuidarla más, estar pendiente de ella, ser su "modelo a seguir" hasta que sea un poco más mayor, aunque en vez de eso me dedico a darla muchas veces mal ejemplo y hacerla sonreír a cada segundo, como hago con el resto de la gente, pero no. Con mi familia soy incapaz de ser así. Me siento mal por ello, algún día debería cambiarlo.
Luego está la de mi "padre", en su cuarto. A veces pega algún que otro ronquido, aunque su respiración es tranquila. Lo de padre va entre comillas porque sólo lo es biológicamente. Alguien que nunca se ha preocupado más que de si mismo no se merece otra cosa, no voy a tratar como mi ídolo, mi héroe, mi punto de referencia a alguien que para mi significa menos que un cero a la izquierda. Puede que haya alguien que me diga que soy gilipollas por decir eso, pero sinceramente, me la suda. Nadie sabe por lo que me ha tocado pasar, y auque haya gente que lo pase peor, no le disculpa ni me da motivos para llamarle padre de verdad. No voy a darle ese "título" a alguien que no sabe lo que es.
Tambiéne esta mi madre, allí a lo lejos, en el comedor. Realmente no la oigo, antes roncaba mucho, pero desde que adelgazó no hace ruido. Me jode que noche tras noche se quede allí en vez de irse a su cama, pero es su elección. Siempre es la misma rutina, acuesta a mi hermana, cena, me prepara la cena (si no me la hago yo), se va al comedor, pone la tele y en 10 minutos como mucho esta frita. Es normal, no para en todo el día, al igual que la mayoría de madres.
Me encantaría llevarme mejor con ella, poder tenerla como otra amiga más aparte de mi madre, poder tener sus consejos y puntos de vista sobre la vida, esa que tanto lleva recorrida, porque por mucho que me cueste admitirlo a veces, sabe más de lo que yo llegaré a saber en los próximos 15 años... Me gustaría poder llegar a casa, ayudarla a hacer sus cosas y después tener tiempo para hablar, para poder pedirla que me ayude en las miles de chorradas que pasan por mi cabeza a lo largo del día. Desde hace tiempo la demuestro más que la quiero, pero quiero que llegue el día en que no hayan gritos, insultos y malas contestaciones por chorradas.
En resumen, me gustaría cambiar como soy con mi familia, por lo menos con la más cercana, porque otro tema es el de los abuelos, aunque a mi sólo me "queda" una, me encantaría no haber perdido tanto tiempo, no haber pasado de ellos, haberme pasado tardes enteras al lado de mis abuelo aprendiendo de la vida, aprendiendo de otras épocas y educaciones, aprendiendo lo que era vivir de verdad.
En fin... muchas veces me pregunto si llegará el día en que pueda decir que por lo menos he intentado hacer las cosas bien con los que más se lo merecen...
Mi hermana, a mi lado, es la que más se oye. Tiene un sueño profundo, porque a pesar de tener la luz encendida y el ruido de las teclas no se despierta. Tiene 6 años, debería cuidarla más, estar pendiente de ella, ser su "modelo a seguir" hasta que sea un poco más mayor, aunque en vez de eso me dedico a darla muchas veces mal ejemplo y hacerla sonreír a cada segundo, como hago con el resto de la gente, pero no. Con mi familia soy incapaz de ser así. Me siento mal por ello, algún día debería cambiarlo.
Luego está la de mi "padre", en su cuarto. A veces pega algún que otro ronquido, aunque su respiración es tranquila. Lo de padre va entre comillas porque sólo lo es biológicamente. Alguien que nunca se ha preocupado más que de si mismo no se merece otra cosa, no voy a tratar como mi ídolo, mi héroe, mi punto de referencia a alguien que para mi significa menos que un cero a la izquierda. Puede que haya alguien que me diga que soy gilipollas por decir eso, pero sinceramente, me la suda. Nadie sabe por lo que me ha tocado pasar, y auque haya gente que lo pase peor, no le disculpa ni me da motivos para llamarle padre de verdad. No voy a darle ese "título" a alguien que no sabe lo que es.
Tambiéne esta mi madre, allí a lo lejos, en el comedor. Realmente no la oigo, antes roncaba mucho, pero desde que adelgazó no hace ruido. Me jode que noche tras noche se quede allí en vez de irse a su cama, pero es su elección. Siempre es la misma rutina, acuesta a mi hermana, cena, me prepara la cena (si no me la hago yo), se va al comedor, pone la tele y en 10 minutos como mucho esta frita. Es normal, no para en todo el día, al igual que la mayoría de madres.
Me encantaría llevarme mejor con ella, poder tenerla como otra amiga más aparte de mi madre, poder tener sus consejos y puntos de vista sobre la vida, esa que tanto lleva recorrida, porque por mucho que me cueste admitirlo a veces, sabe más de lo que yo llegaré a saber en los próximos 15 años... Me gustaría poder llegar a casa, ayudarla a hacer sus cosas y después tener tiempo para hablar, para poder pedirla que me ayude en las miles de chorradas que pasan por mi cabeza a lo largo del día. Desde hace tiempo la demuestro más que la quiero, pero quiero que llegue el día en que no hayan gritos, insultos y malas contestaciones por chorradas.
En resumen, me gustaría cambiar como soy con mi familia, por lo menos con la más cercana, porque otro tema es el de los abuelos, aunque a mi sólo me "queda" una, me encantaría no haber perdido tanto tiempo, no haber pasado de ellos, haberme pasado tardes enteras al lado de mis abuelo aprendiendo de la vida, aprendiendo de otras épocas y educaciones, aprendiendo lo que era vivir de verdad.
En fin... muchas veces me pregunto si llegará el día en que pueda decir que por lo menos he intentado hacer las cosas bien con los que más se lo merecen...
Placeres de la vida
Hay dos cosas que son lo mejor del mundo.
Una es la sensación de tener tu lugar en el. De ser feliz, de saber que haces feliz a alguien, que ayudas a cualquiera sólo por el hecho de ver sonreír a esa persona, de saber que "sirves para algo".
Que sin motivo aparente te preocupes por alguien que ni conoces, y que el motivo sea hacer del mundo un lugar un poquito mejor para vivir en él.
Que llegue el día en que seas mayor y puedas mirar al pasado estando orgullosa de lo que has hecho. Que has contribuido a lo que era correcto, a que todo sea mejor.
Merece la pena hacer sonreír a alguien hasta que tenga agujetas sólo por ver esa sonrisa, por saber que has hecho algo bien. Merece la pena hacer cosquillas a alguien hasta que no pueda más para que se quede esa sonrisilla tonta durante 10 minutos.
Y la otra es escribir. Tener la libertad de expresarte, de decirle al mundo lo que quieras sin que nadie te corte, sin interrupciones, sin comentarios. Siendo sólo tu y la hoja en blanco para llenarla de sentimiento. Para expresar lo que pasa por tu mente, para dejar volar tu imaginación y escribir la mejor historia jamás contada.
Ese placer de oír la punta del boli contra el papel, o en su defecto, las teclas al ser pulsadas. Ese placer de dar a leer lo que has escrito a alguien y que se quede flipado por cada palabra allí reflejada. Ese placer de pasar de las normas y ser tu misma frente a lo escrito. Ese placer de... hacer sonreír con tus ideas estúpidas y retorcidas transformadas en lírica.
Una es la sensación de tener tu lugar en el. De ser feliz, de saber que haces feliz a alguien, que ayudas a cualquiera sólo por el hecho de ver sonreír a esa persona, de saber que "sirves para algo".
Que sin motivo aparente te preocupes por alguien que ni conoces, y que el motivo sea hacer del mundo un lugar un poquito mejor para vivir en él.
Que llegue el día en que seas mayor y puedas mirar al pasado estando orgullosa de lo que has hecho. Que has contribuido a lo que era correcto, a que todo sea mejor.
Merece la pena hacer sonreír a alguien hasta que tenga agujetas sólo por ver esa sonrisa, por saber que has hecho algo bien. Merece la pena hacer cosquillas a alguien hasta que no pueda más para que se quede esa sonrisilla tonta durante 10 minutos.
Y la otra es escribir. Tener la libertad de expresarte, de decirle al mundo lo que quieras sin que nadie te corte, sin interrupciones, sin comentarios. Siendo sólo tu y la hoja en blanco para llenarla de sentimiento. Para expresar lo que pasa por tu mente, para dejar volar tu imaginación y escribir la mejor historia jamás contada.
Ese placer de oír la punta del boli contra el papel, o en su defecto, las teclas al ser pulsadas. Ese placer de dar a leer lo que has escrito a alguien y que se quede flipado por cada palabra allí reflejada. Ese placer de pasar de las normas y ser tu misma frente a lo escrito. Ese placer de... hacer sonreír con tus ideas estúpidas y retorcidas transformadas en lírica.
Pausa
Todo está en silencio, todo a excepción de mis cascos, de los cuales sale una atronadora melodía, "Resistance" de The Muse. Resuena por toda la habitación, y me ayuda a desahogarme y no pensar en nada, a olvidar todo, que es demasiado, ya ha llegado a un punto que me supera, no puedo aguantar más, necesito explotar.
Lentamente alargo la mano hacia mi mesa para coger un cigarrillo. No llego. Fastidiada por tener que moverme, me levanto de la cama y voy a la mesa, cojo el paquete de tabaco y dos mecheros, por si uno no funciona, y vuelvo a tumbarme.
Todavia sigo con los cascos a tope en mis oídos, ahora suena "Tic tac" de Sober, sigo tumbada, pasa el tiempo y las canciones "Astronaut" de Simple Plan, "Boulevard of broken dreams" de Green Day.
De pronto se para, y de forma instantánea empiezo a pensar, a recordar, a sentir.
Lentamente alargo la mano hacia mi mesa para coger un cigarrillo. No llego. Fastidiada por tener que moverme, me levanto de la cama y voy a la mesa, cojo el paquete de tabaco y dos mecheros, por si uno no funciona, y vuelvo a tumbarme.
Todavia sigo con los cascos a tope en mis oídos, ahora suena "Tic tac" de Sober, sigo tumbada, pasa el tiempo y las canciones "Astronaut" de Simple Plan, "Boulevard of broken dreams" de Green Day.
De pronto se para, y de forma instantánea empiezo a pensar, a recordar, a sentir.
sábado, 16 de noviembre de 2013
Jeromín 2010
Mi viaje onírico al inframundo
Una suave brisa se cuela por la ventana entreabierta de mi habitación. Entra desde allí, incitándome a levantarme, mientras recorre a su vez todos los resquicios del dormitorio.
Saboreando el momento, la sensación y rememorando todos aquellos recuerdos que me vienen de repente a la mente, respiro tranquila y despacio.
Lentamente me levanto dejando atrás la cama y, sin encender la luz, me dirijo hacia la ventana intentando no hacer mucho ruido, para no romper el momento, con miedo de que todo sea un sueño del que pueda despertar de un instante a otro.
Un par de pájaros y el tráfico que empieza a fluir por la calle indican que es casi de día. Es más, se puede atisbar el sol a lo lejos intentando salir a flote para traer un nuevo día al mundo, mientras la luna se resiste a abandonar la esperanza de que la noche depare alguna sorpresa más.
Todavía recuerdo la fiesta de anoche con mis antiguas amigas. Las anécdotas, recuerdos y añoranzas de mis compañeras se mezclaban con nuevas historias de su vida y trabajo. Viejas conocidas compartiendo una velada nostálgica con vino de por medio... eso último debió ser lo que desató antiguos sentimientos... Primero besos y abrazos, después, brindis y risas. Vida tras vida recordábamos cómo éramos antes y lo mucho que nos queda por aprender y descubrir. No hemos cambiado mucho, la verdad. Puede que tengamos más experiencia en la vida. Puede que seamos un poco más maduras. Aunque hay cosas que nunca cambian...
En estos momentos el bar de enfrente, en el cual nos reunimos ayer, está abriendo. El habitual barrendero, que día tras día viene al bar a desayunar su copa de coñac, conversa con el propietario mientras éste termina de levantar la verja metálica. Justo ahora pasan escolares que se dirijen a la escuela de verano del final de la calle, en la que todos estudiamos. Me lo sé de memoria, todos los días pasa lo mismo delante de mi ventana y todos los días estoy yo aquí para ver cómo se despierta la ciudad. Siempre igual de monótono. Al menos, hasta hoy...
Ayer, después de estar hablando un poco, nos fuimos a cenar a un restaurante nuevo. Estuvo bien, pero preferimos tomarnos el café y los chupitos en casa de Paula, una amiga que insistió en ir a su casa. Estuvimos jugando en sun casa hasta las dos de la madrugada.
28 de julio. Generalmente no me suelo acordar del día en el que vivo. Pero el día de hoy, bueno el de ayer realmente, no se me olvidará con facilidad. Son las ocho y media del día 28 de julio de 2008. Lo sé porque acaba de sonar el timbre de aviso de comienzo de las clases veraniegas del colegio. Sólo son las ocho y media, y yo aquí. Me quedaré un poco más, medio sentada junto a mi ventana. !Cómo esta noche he dormido tanto...!
En casa de Paula, después de jugar al tute y ver una película, llegó un momento soporífero, un silencio bastante incómodo. Un par de personas decidieron irse a su casa, el resto nos quedamos unos minutos más. Ayudamos a recoger un poco la casa, nos dió las chaquetas que habíamos dejado en el ropero y tras darla las gracias nos despedimos...
La vecina de enfrente y yo nos llevamos mjuy bien. solemos salir juntas de paseo y cuidar de la casa de la otra cuando ésta está de vacaciones. Ella trabaja en un videoclub al que me gustaba ir desde hace unos años. Solía acercarme a ver qué películas nuevas tenían y además me gustaba quedarme a solas mirando las novedades, intentando descubrir el argumento del filme leyendo su título. La última vez que pasé por allí fué anoche.
El otro día la chica me presentó su nuevo novio y aprovechó para decirme que a ver cuándo encuentro yo pareja. Tienen razón. Desde que rompí con la última chica nada ha vuelto a ser igual. Cuando empezamos ella y yo, decíamos irónicamente que habíamos comenzado un viaje hacia el infierno, un viaje lleno de pecados y lujuria. De eso hace ya mucho tiempo...
Camino de casa me paré en el videoclub a ver su escaparate. Como no había nadie por la calle y nadie me esperaba en casa, decidí quedarme un rato mirando las carátulas de los dvds... Bueno, la verdad sea dicha, esta vez, más que las carátulas, estaba mirando mi reflejo en el cristal. Los años no pasan en vano para nadie, y menos para mí. De repente, no sé por qué empecé a reirme de cómo ha hecho mella en mí el tiempo y de cómo me había quedado allí mirándome... Es lo mejor que puede hacer una persona, reírse de si misma y sus desgracias. Cuando ya por fin la risa estuvo bajo control me dí cuenta de que en el cristal había alguien más reflejado...
Allí, en medio de la calle, estaba ella, sonriendo mientras se acercaba. Me quedé de piedra por el susto y porque no sabía qué se la podía haber perdido por allí a esas horas. Cuando llegó donde yo estaba se puso a mirar el escaparate. Estuve observándola unos instantes pensando cómo alguien se puede quedar tan hipnotizado por los estrenos. Como si me hubiera leído el pensamiento se giró hacia mí y me espetó que sabía que me encontraría allí, en el viejo videoclub, riéndome tontamente como cuando ambas éramos jóvenes. Me quedé atónita, sin saber qué hacer ni decir. Lo único que se me ocurrió fué ponerme a ver de nuevo los estrenos. Acto seguido se empezó a reír de una forma exagerada.
Cuando se calmó un poco sacó de su cazadora mi móvil a la vez que decía riéndose todavía que era muy bonito y moderno... y que no era bueno que lo fuera dejando en casa de los amigos, porque cualquier día podían confundirlo y devolverlo al museo de los años ochenta al que pertenece.
La rabia no me dejaba actuar, así que me resigné a quitarla el móvil de la mano y la invité, bueno, se invitó a mi casa a tomar algo. "La última en tu casa, ¿no?"
Y así fué. Estuvimos en mi casa Paula y yo tomándonos la última de la noche, hablando de aquellos días, de aquellas salidas de fin de semana a la playa. Cuando rápidamente se acercó y, sin darme tiempo a reaccionar, me dio a probar el sabor de su bebida favorita (Eristoff Black con Sprite) mezclado con tabaco. Sabor que me costó mucho tiempo borrar de mi memoria y que me marcó apra siempre...
Y ahora aquí, desde mi habitación, rememorando aquel beso, me voy, con gran cansancio, hacia la cama otra vez. Me meto y me quito las gafas. Y pienso en la suerte que tengo. Entonces la miro, dormida, boca abajo, medio desnuda en mi cama, tapada únicamente por las sábanas de seda que se mueven al compás del viento, parece un ángel.
Mi mano se desliza desde su nuca hacia la espalda. Deslizándose y también cambiando de sentido. Su piel, siempre tan suave, refleja el brillo de la luna y casi del sol. Pero es en su pelo donde descubro, con el tacto, una suavidad aún mayor. Sus cabellos entre mis manos, agitados por la brisa, se mueven provocando un cosquilleo que no puedo expresar con palabras. En ese momento, aún dormida, se da la vuelta y veo su rostro. Unos ojos coronados por unas finas cejas me miran con los párpados cerrados, con una expresión indefinida. La boca abierta deja ver su dentadura blanca como la nieve. Y es por ahí, por la boca, donde el aliento se confunde con el viento de verano. Sale desde sus pulmones y termina mezclándose con el ambiente tras rozar sus labios carnosos... Tanto ella como yo sabíamos que estaba despierta. Pero ni yo dije nada, ni ella abrió los ojos. Simplemente me quede mirando cómo "dormia" en mi habitación, en mi cama, a mi lado. Lentamente se llevó una mano al pecho. Los dedos cortos y delgados, indicaban desde fuera la elegancia de la que hacía gala en las reuniones. Esas manos tienen vida propia. Son perfectos y siempre saben cuándo y dónde palpar, sentir... Me doy cuenta de que suavemente esa mano empieza a subir por mi brazo, que en estos momentos estaba cerca de su cuello, del que no sé qué virtudes de las que he dicho antes no podría presumir. Abre los ojos y nos quedamos mirándonos fijamente la una a la otra, como dos estatuas condenadas a estar mirándose separadas sin poder hacer nada más que eso, mirarse, únicamente mirarse entre ellas, sin llegar a tocarse. Entonces me sonríe y yo la devuelvo la sonrisa pensando que esta vez no va a ser ella quien me pille por sorpresa. La devolveré el golpe de forma tal, que se le quedará grabado en la memoria. Esta vez seré yo quien la robará el aliento con un único beso...
Ya son las diez de la mañana y estoy de nuevo aquí, en mi ventana. Ella está a mi lado, quieta y tranquila. Ambas estamos mirando la calle, sin decir nada. De pronto suena el móvil a lo lejos. Un sonido débil ya que todavía lo tengo en mi cazadora, donde lo llevo siempre. Entonces me doy cuenta y la miro. Para variar ella sabe lo que la voy a preguntar y ruborizada me dice que yo siempre decía que una persona no se tiene que arrepentir de lo que ha hecho sino de lo que ha dejado por hacer. Y ella no quería arrepentirse de nada. Y añadió que me cogió el móvil de la cazadora cuando la sacó del ropero de su casa. Según me lo estaba contando tímidamente, parecía como dije antes, un ángel. Aunque en realidad sé que es un demonio que pensé que no volvería a ver, de la que pensé que no volvería a escuchar su respiración, al menos no tan cerca como ahora. Y que anoche, según dijo, esta vez el viaje hacia el infierno, el viaje lleno de pecados y lujuria, sería para el resto de nuestras vidas.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Desde el principio
Apenas te conozco
y no quiero saber de nadie más.
No he besado tus labios,
no he tocado tus manos,
no he mirado tus ojos
y no quiero besar, tocar,
mirar a otra nunca más.
Nada tiene sentido.
Apenas te conozco.
Sé todo de tu vida.
Quiero ser tu destino.
Apenas te conozco.
Quiero ser tu destino.
Y que seas el mío.
Se puede decir que estos tres versos resumen mi último año a la perfección... Resumen como comence a ser feliz, a cambiar...
y no quiero saber de nadie más.
No he besado tus labios,
no he tocado tus manos,
no he mirado tus ojos
y no quiero besar, tocar,
mirar a otra nunca más.
Nada tiene sentido.
Apenas te conozco.
Sé todo de tu vida.
Quiero ser tu destino.
Apenas te conozco.
Quiero ser tu destino.
Y que seas el mío.
Se puede decir que estos tres versos resumen mi último año a la perfección... Resumen como comence a ser feliz, a cambiar...
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