¿Y qué si tu sonrisa aún no me pertenece del modo que me gustaría?
Lo bueno de mirar al cielo es que te permite pensar que estas en cualquier parte.
Si te evades lo suficiente hasta escuchas las olas del mar... Hasta te oigo reir entre mis brazos mientras dejamos pasar las horas tiradas en la cama.
Sé que tengo el control en mis manos para evitar la caída, pero prefiero convertirme en un suicida por colarme entre tus heridas.
Me vale con mirarte, pero sé que llegará el momento en que las ganas podrán conmigo y necesitaré besarte.
¿Y qué si no me ves así?
¿Acaso en mi caso no cambio?
Por ti cambiaría, no huiría, te regalaría mis "Buenos días". Soñaría que no estoy soñando, que lo que tanto buscaba al fin ha llegado.
A veces te miro y vuelo, te juro que entre tus lunares me pierdo, pero cuando te giras disimulo, sonrío y asiento.
Busco lo primero que encuentro para hablarte, después hago el idiota hasta que una sonrisa logro sacarte, a veces es fácil, otras me vuelvo y solo pienso en largarme.
Luego me miro y sé que me he perdido, que los límites quedaron aparte, que tu voz me reclama aunque no sea arte.