lunes, 23 de febrero de 2015

Mezclando sentimientos, sensaciones...

Te pasas las noches en vela llorando, amando. Te sientas en la cama, para no ahogarte en tus penas, si no son con alcohol no mueren, solo tú.
Quieres escapar de aquí, empezar a correr y no parar hasta que estés a miles de kilómetros de toda esta mierda. Quieres dejar de pensar que acabaras sola, que no eres feliz. Quieres encontrar un lugar en el que te sientas a gusto, que sientas que es tu hogar, donde quieres estar.
Piensas que estas empezando a obsesionarte con la playa, que no dejas de pensar en que necesitas irte a un lugar que tenga una y perderte entre las olas, dejarte llevar, aunque la resaca te lleve mar adentro, pero así cuando vayas a  volver, será porque quieres de verdad.
A veces piensas que si desaparecieras de repente, todo el mundo preguntaría por ti y se preocuparía. Otras… que ni siquiera se enterarían.
No sabes porque pero cada noche te pasa igual, siempre lo mismo, notas como te vas hundiendo poco a poco, aunque no quieras, aunque busques evitarlo y te lo hayas pasado de puta madre. Al menos sirven para algo esos ratos…
Es gracioso, cuando mejor escribimos, pensamos y sentimos, es cuando peor estamos.
Cuantas más ganas tienes de mandarlo todo a la mierda, más gente tienes a tu alrededor diciendo lo maravilloso que es todo. Pero tú sigues igual, anteponiendo todo a ti. Sigues sin escuchar, sin hacer caso… encerrándote entre las cuatro absurdas paredes que has creado a tu alrededor; tapándote los oídos con las manos y gritando para escapar de ahí.


Estas harta de que gente que cree conocerte o enterarse de las cosas te venga con gilipolleces, que sí, que pasas de lo que piensen y digan, pero que lo que molesta es que no dejen de repetirse, porque a veces dan con el punto clave… con esa pequeña herida que no está curada y que seguramente…nunca lo esté.
Pero aun así, tú sigues ahí, vacilándole al mundo, a la vida y a toda la mierda que te quieren echar encima. Sabes que es la mejor manera de callar a la gente, pero no siempre es suficiente.

Tú sigues queriéndote ir a tu playa, llevándote música, un cuaderno con su boli, unos petas y cerveza. Y perderte allí. Sigues queriendo volver a ti, sentirte cerca de donde casi seguro esta tu hogar. Acercarte a esa inmensidad que te atrae, buscar el final sabiendo que es infinito, coger el agua entre las manos y notar como se resbala por tus dedos.

Tú, sigues queriendo sentirte libre, feliz, quieres soñar y creer que la magia existe.

Tú, sigues queriendo volver a ser esa niña pequeña que deseaba crecer, pero esta vez sin desearlo porque sabes que viene detrás, esta vez buscaras El País de Nunca Jamás y te quedarás allí para siempre.

martes, 17 de febrero de 2015

Happy

Piérdete en sus ojos, reencuéntrate en sus labios, como tantas veces has hecho.

Deja de querer huir de todo, intenta volver a ser tú, intenta saber dónde te encuentras. Crees que no encontraras otros brazos que te harán sentir en el paraíso, crees que no dejaras de huir.

No sabes lo que crees, no sabes lo que quieres. Vas a días y respiras por ojalas, pero te empiezas a ahogar.
“Mirar atrás” como forma de vida, pero que no se note. Quieres dejar de ser tan cobarde, de esperar hasta que se te haga tarde, a que ella venga a retratarte.

Te prometes que cambiaras de vida, pero nunca has sido de cumplir todo lo que te propones. Aunque te vayas destruyendo sigues igual. Aunque estés desapareciendo, sigues mirando atrás.


sábado, 14 de febrero de 2015

Rosa negra

Si alguna vez me llegaste a querer, a amar. Quédate lejos, déjame marchar.
Permíteme perderme en el recuerdo de aquellos susurros que aun saboreo por mis labios. Acúsame de renegar de nuestro amor, para sentirme libre y ser yo.
Permíteme volar como una pluma que cae del cielo cuando se desprende de su dueño, déjame que piense que estoy en un avión a punto de despegar, que me iré lejos de aquí, que cuando aterrice habré escapado de esta pesadilla en la que se ha convertido todo.
Déjame retratarte, soñarte, déjame que dibuje una vez más en mi lienzo imaginario la perfección de tus curvas en mi cama, de los lunares de tu espalda, del parque de atracciones que eres toda tú, en especial de la montaña rusa.
Déjame que te toque al piano los acordes que sonaron en mi cabeza la primera vez que te vi, o los que sonaron después cada vez que te veía y te tenía entre mis brazos, junto a mis labios.
Permíteme que hoy escape por la ventana que cada noche dejabas abierta mientras me esperabas, mira por ella esperando ver mi sombra en cada esquina, pensando que vuelvo.


Pero cuando escape de todo esto, hazme regresar.
Espérame en nuestro parque, con una rosa negra entre los labios, haciéndote una pequeña herida en ellos y que te resbale la sangre, y una sonrisa de medio lado, anhelando todo por lo que nos hemos perdido, anhelando todo lo que nos hemos perdido.

Y permíteme regresar, permíteme volar de tu mano, contigo como único combustible y destino.

jueves, 12 de febrero de 2015

Necesitando las olas del mar

Mira al cielo, se siente pequeña, diminuta.
Contempla los millones de estrellas que la escrutan desde el firmamento, que la vigilan. Quiere creer que tiene alguna meta en la vida, que dejara su huella de alguna forma, que no está simplemente de paso.
Que alguna canción llevara su nombre y las noches en vela de ella, sus suspiros y llantos.

Quiere creer que algún día todo cambiara, a mejor, que no será la chica que todos señalan con el dedo para luego tener miedo, que algún día se dejará de juzgar sin pensar, antes de conocer y escuchar.
Suena esa canción en su móvil, aquella que tantas veces la ha hecho pensar que todo puede cambiar. Sonríe. Empieza a cantarla, se la sabe de memoria. Acaba gritando las últimas frases, pero sin que la sonrisa se borre de su cara.
Empieza a caminar por la acera, vacía a esas horas. La canción ya ha terminado, pero sigue sonriendo, aunque no sabe por qué. Pasa la mano por su pelo para echárselo hacia atrás y sentir mejor el ligero viento en su cara.
Sabe que debería llegar a casa, que es tarde y debe dormir, pero… nadie la espera, ¿por qué tener prisa entonces? Quizá nadie se percate de su ausencia en un par de días.

Quiere huir de aquí, escaparse de todo y reencontrarse, quiere sonreír a cada segundo, sentir la música por cada poro de su piel mientras el agua del mar la moja los pies. Quiere dormirse en una playa y ver el amanecer tumbada en la arena. Quiere saber si alguien la echara de menos. Quiere saber si le importa a alguien. Quiere saber si se molestarían en buscarla.

Hay demasiados recuerdos en la lista negra, esperando a que llegue su turno de ser olvidados, o al menos, archivados para dejar paso a otros nuevos, pero siente que están atascados, que quiere, pero no puede dejarlos ir.
Quiere recuperar todo lo que ha perdido, quiere recuperarse. Quiere ser capaz de levantarse una vez más cuando vuelva a caer. Quiere sentir la tinta corriendo por su piel, para luego caer al papel y convertirse en la mejor historia.


Quiere querer.


Seguidme :3