Sergio llego a nuestra clase un día de lluvia. Nuestra tutora ya nos había avisado de su llegada. Nos contó que sus padres habían muerto en un accidente de tráfico hacía un mes y que se acababa de ir a vivir con sus abuelos maternos, y como este instituto estaba más cerca del instituto al que iba, se había cambiado al nuestro. Cuando llegó a clase sólo dijo un vago "hola" y se sentó en una mesa que había al final, nadie dijo nada, nadie le saludó ni tampoco nadie le preguntó nada, a todos les pilló de sorpresa su conducta de no presentarse y de ir a sentarse al final de la clase, así que la profesora siguió con la lección que estábamos dando. Cuando el timbre sonó para salir al patio, él fue el primero en salir de clase. Llevaba con él un libro. Cuando salí con mis compañeros le vi que estaba sentado en un rincón del patio, solo, leyendo tranquilamente.
Eso fue ya hace tres meses y aún sigue haciendo lo mismo, suena el timbre para salir al patio, coge su libro y se va a su rincón. Muchas veces les he dicho a mis amigos si no tendríamos que hablar con él o decirle algo, pero ellos me dicen que le deje en paz, que si quiere estar solo, yo no puedo hacerle cambiar de idea.
Yo soy muy testarudo por naturaleza, así que un día me acerqué a él y le dije:
- Hola, ¿que lees?- él me miró (esa fue la segunda vez que le oí hablar) y me dijo:
- Lo siento, por favor no me interrumpas que estoy leyendo.
Yo me callé y me fui de allí. Al día siguiente decidí cambiar de táctica. Por la mañana fui a la biblioteca y saqué el mismo libro que leía Sergio. En cuanto sonó el timbre, me fui donde él se sentaba y me senté a su lado. Él ni me miró, pero yo seguí haciendo lo mismo durante varias semanas, hasta que un mes antes de vacaciones de verano, me preguntó:
- ¿Qué lees?- le sonreí y le dije:
- Lo mismo que tú.
Desde aquel día todo cambió. Nos sentábamos y empezábamos a hablar de todas las cosas que se nos ocurrían.
Un viernes le dije que si quería venir a mi casa a pasar el fin de semana. Él se lo preguntó a sus abuelos y éstos le dejaron. Fue el mejor fin de semana de mi vida. Nos reímos un montón y fuimos a muchos sitios, nunca imaginé que iba a ver a Sergio reír de aquella manera. El domingo le acompañé a su casa, todavía nos íbamos riendo de todas las cosas que habíamos hecho ese gran fin de semana. Cuando yo me iba, Sergio me dijo: "Estos días han sido los mejores de mi vida, muchas gracias, amigo...".
Al día siguiente Sergio no vino a clase. Hasta una semana después no me enteré de lo que había pasado. Nuestra profesora vino a clase con cara de pena y nos dijo que tenía una noticia triste para nosotros. Nos dijo que Sergio había muerto el lunes pasado, que nadie sabía como había muerto, ni los médicos, y nos dijo que cuando su abuela lo encontró estaba en su habitación con la mirada puesta en la ventana, con una sonrisa dibujada en la cara. Yo grité que no, que era imposible que ya no estuviera con nosotros y me fui corriendo de clase hasta que llegué al rincón donde nos sentábamos, allí me senté y comencé a llorar con todas las fuerzas que tenía, estuve allí un rato, hasta que vi acercarse a mi profesora, se sentó a mi lado y me dijo: "Te comprendo, pero no te preocupes, gracias a ti, Sergio murió feliz, pensando en que ya no estaba solo".
A la semana siguiente fui a clase. Todo estaba normal. Ya me había calmado un poco porque sabía que Sergio había muerto feliz, pero hasta ahora, dos años después, todavía pienso en él porque me pasa lo mismo, desde que se marchó estoy solo y quiero recordar esta historia, para que sepan que me voy a reunir con un amigo, que me está esperando desde hace tiempo...
EPÍLOGO: Al día siguiente se halló su cuerpo en su instituto, en el patio, en el rincón donde se sentaba con Sergio, también estaba mirando al cielo, y en su cara se dibujaba una amplia sonrisa, los médicos tampoco hallaron la causa de su muerte, pero si se dieron cuenta de que tenía los brazos como si los hubiera tenido todo el tiempo hacia arriba, como si quisiera abrazar al cielo, o a su mejor amigo...
20. Ink in my veins. Basket. Mi cuerpo es mi diario, y mis tatuajes son mi historia. //ARTE//
sábado, 20 de julio de 2013
12/06/13 (X)
Me imagino un futuro a tu lado en el que me despierto cada mañana y lo primero que veo al abrir los ojos eres tu, en el que llegado el momento me despertaré con dos mujeres en la cama, tú y nuestra hija.
Imagino días enteros a tu lado en millones de sitios diferentes y con cosas nuevas por aprender cada día. Mil aventuras para cada día, un conjunto de recuerdos en los que pensar cuando seamos mayores que nos hará seguir sonriendo siempre.
Sueño cada noche con que pase lo que pase, conseguiremos superar juntas todo lo que se nos ponga por delante. Con que nada ni nadie logrará separarnos.
Sí, se que puedo equivocarme y que cualquier día cuando abra los ojos, tu ya no estés ahí, pero prefiero no pensar en ello porque ahora mismo esa es mi peor pesadilla. Te quiero, estoy enamorada de ti, me haces feliz y consigues que sienta cosas que nadie había conseguido antes. No quiero imaginarme un futuro sin ti, no puedo.
Ahora sólo quiero vivir el presente porque es la base del futuro, y mi futuro eres tú.
Te amo :)
Imagino días enteros a tu lado en millones de sitios diferentes y con cosas nuevas por aprender cada día. Mil aventuras para cada día, un conjunto de recuerdos en los que pensar cuando seamos mayores que nos hará seguir sonriendo siempre.
Sueño cada noche con que pase lo que pase, conseguiremos superar juntas todo lo que se nos ponga por delante. Con que nada ni nadie logrará separarnos.
Sí, se que puedo equivocarme y que cualquier día cuando abra los ojos, tu ya no estés ahí, pero prefiero no pensar en ello porque ahora mismo esa es mi peor pesadilla. Te quiero, estoy enamorada de ti, me haces feliz y consigues que sienta cosas que nadie había conseguido antes. No quiero imaginarme un futuro sin ti, no puedo.
Ahora sólo quiero vivir el presente porque es la base del futuro, y mi futuro eres tú.
Te amo :)
martes, 16 de julio de 2013
Relato 1 (gafas y plátano)
CURADO POR UN PLÁTANO
En una pequeña ciudad de Londres, un niño llamado Luis, tenía problemas de vista, y según le había dicho el doctor, iba a necesitar ponerse gafas.
Luis no quería llevar gafas, porque tenia miedo de que sus amigos se burlaran de él y le dejaran de hablar por ello. Entonces fue a hablar con el doctor, y le pregunto si no había alguna solución que no fuera ponerse gafas.
El doctor le dijo que si comía muchos plátanos a lo mejor no hacia falta ponerle gafas, pero que no era seguro que funcionase.
Fue a su casa corriendo y le dijo a su madre que de merienda quería comer un plátano. La madre le dijo que no había ya que como casi nunca los comía, dejo de comprarlos.
Luis se despidió de su madre y fue al mercado, alli compro 2 kg. de plátanos y regreso a su casa comiendo uno.
Cuando llego a casa le explico a su madre por qué, tan de repente, quería comer plátanos.
Desde ese día, su madre para el desayuno le ponía dos plátanos, cada vez con una cosa distinta (chocolate, galletas...), y de almuerzo le metía otro en la mochila.
Dos semanas después volvió al medico, y este le dijo que por haber comido tantos plátanos se había curado y no necesitaba las gafas.
Pincha aquí para saber más sobre esta entrada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
