domingo, 17 de noviembre de 2013

Placeres de la vida

Hay dos cosas que son lo mejor del mundo.

Una es la sensación de tener tu lugar en el. De ser feliz, de saber que haces feliz a alguien, que ayudas a cualquiera sólo por el hecho de ver sonreír a esa persona, de saber que "sirves para algo".
Que sin motivo aparente te preocupes por alguien que ni conoces, y que el motivo sea hacer del mundo un lugar un poquito mejor para vivir en él.

Que llegue el día en que seas mayor y puedas mirar al pasado estando orgullosa de lo que has hecho. Que has contribuido a lo que era correcto, a que todo sea mejor.

Merece la pena hacer sonreír a alguien hasta que tenga agujetas sólo por ver esa sonrisa, por saber que has hecho algo bien. Merece la pena hacer cosquillas a alguien hasta que no pueda más para que se quede esa sonrisilla tonta durante 10 minutos.

Y la otra es escribir. Tener la libertad de expresarte, de decirle al mundo lo que quieras sin que nadie te corte, sin interrupciones, sin comentarios. Siendo sólo tu y la hoja en blanco para llenarla de sentimiento. Para expresar lo que pasa por tu mente, para dejar volar tu imaginación y escribir la mejor historia jamás contada.

Ese placer de oír la punta del boli contra el papel, o en su defecto, las teclas al ser pulsadas. Ese placer de dar a leer lo que has escrito a alguien y que se quede flipado por cada palabra allí reflejada. Ese placer de pasar de las normas y ser tu misma frente a lo escrito. Ese placer de... hacer sonreír con tus ideas estúpidas y retorcidas transformadas en lírica.

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