La noche es fría,
el cielo oscuro,
tus muros se han derrumbado,
las caricias han desaparecido,
los sueños han acabado,
y has convertido las calles,
antes repletas,
en ultratumbas.
Dejaste atrás
cuanto querías por una meta.
Lo arriésgate todo por ella,
diste hasta lo que no tenías,
soñaste destinos inalcanzables.
Te golpeaste una vez tras otra,
pero seguiste insistiendo.
Te caíste,
pero te volviste
levantar.
Diste palos de ciego,
y te devolvieron los palos los ciegos.
Te olvidaste de lo que te importaba,
y el mundo te lo escupió a la cara.
Derribaste obstáculos,
tiraste muros
y construiste castillos en el aire.
Te encerraste en el más inaccesible,
cerraste con candado
y tiraste la llave al mar.
Hiciste tus planes perfectos
para alejar el dolor.
Cavaste una soledad tan absoluta,
que al final no quedaste ni tú misma.
No queda nada de ti,
ahora solo tratas de reiniciarte,
pero solo consigues destrozarte.

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