¿Sonríes?
No mucho,
yo…
Yo ya no tengo motivos para sonreír,
sé que no volveré a ver su sonrisa,
ni la tendré a mi lado al despertar,
que no queda en mi almohada ni un solo rastro de su olor.
Yo… no sé, quizá es que la tuve para mi demasiado tiempo, que
ya tocaba dejar de ser feliz, no me puedo quejar, han sido dos años increíbles,
otros matarían por ella. Y… mírame a mí, aquí escribiendo, como siempre. En vez
de ir a su casa, sacarla de allí y gritarle al mundo y a ella que es solo mía,
pero que para toda la vida.
Pero… así soy yo, en realidad, cuando debía hacerlo porque
lo sentía nunca he sido capaz, ya lo sabes, lucho por todo, pero a veces me
acobardo, mis putos miedos, que me tienen cohibida cuando más los noto… tengo
que eliminarlos del todo, ¿no crees?
Yo… soy más de contártelo a ti, viejo amigo, para que me
aconsejes cuando en realidad, después de muchos años me di cuenta de que las
soluciones en realidad las tenía yo dentro, pero no sabía sacarlas si no te las
contaba antes. Supongo que… me gusta mantener mi realidad de hoja convertida a
confidente y estúpida que quiere decir todo lo que siente, pero no sabe a
quién, mejor dicho… no se atreve con quien debe.
En verdad, mi realidad es más fácil, son todo ventajas, y a
día de hoy con tanta tecnología, me aseguro de que no se nos olvida esta
conversación, que podemos guardarla muy bien.
Y… aunque la lluvia la estropee, se me olvide en un descuido
o vete tú a saber qué, sabes que las demás veces no ha salido bien, por eso mis
miedos a veces vuelven, sé que esta vez es distinta, MUY distinta, pero… ¿y si
en realidad no lo es tanto? ¿Y si esta vez tampoco consigo que cambie todo y
sea como antes?
Sabes que nunca me gustaron estas cosas, por eso cambie
tanto. Sabes que antes terminabas escondido y maltrecho y que ahora te leerá
quien quiera, que me trataran como una loca al descubrir a mi confidente, pero…
eso, que ya me da igual.
Si tanto has
cambiado, ¿no crees que esta vez también cambiará el resultado? ¿Qué esta vez
no es como las demás?
Sí, puede ser, pero… ¿Y si no es así? Además, si llevas
razón y esta vez el resultado cambia… tu… es probable que dejes de existir, que
deje de necesitarte, porque estará ella, hacía mucho que no nos veíamos, y
aunque no te necesite tanto como ahora… me gusta tenerte cerca.
Bueno, pero si no
quieres no tengo porque desaparecer del todo, en realidad siempre iré donde tú
estés, recuerda: me llevas dentro de ti, soy tú, la parte que nunca tiene miedo
y normalmente usas, esa.
Eso es cierto… ¿Ves? Tú nunca me has fallado, por eso me
cuesta dejarte ir.
Bueno, eso ya lo
arreglaremos más adelante, ahora volvamos al tema principal, a ti, a recuperar
todo.
Me parece bien (sonrió).
Pues no sé, es lo que te decía, no hay mucho que decir, solo
puedo cambiar la forma, que tengo miedo de no volver a perderme en sus ojos, de
no volver a hundir mi nariz en su cuello y parecer gilipollas con la cara que
se me queda, poder perderme durante horas, que… tengo miedo de nos seguir
siendo dos, de no superarlo, de ser una cobarde como he sido siempre.
Que no hay día que me despierte y piense que ojala ella
despertándose a mi lado, a besos, que vale que no siempre dormimos juntas, pero
cuanto más me falta, más la pienso, más la quiero a mi lado.
Lo único que pienso a lo largo del día es en todo lo que
hemos hecho mal, pero que hasta ahora no era ningún problema, que no sé porque
ha cambiado de repente. Que no puedo estar sin ella, sin sumergirme en sus
dudas y resolvérselas a besos una a una. Que me pierdo con saber que esta
mimosa y no poder estar estrujándola cual peluche hasta que sonría como la
idiota enamorada que es para hacer que se enamore un poco más.
Que mi mayor miedo es que no superemos esto como todo lo
demás, y que llegue el día en que la vea con otra, creo que no podría, aunque
yo también hubiese rehecho mi vida, bueno… no podríamos ninguna de las dos, en
el fondo… somos idiotas por estar así, por no cumplir todo lo que dijimos, por
no saber arreglarlo sin hacer que exista todo este miedo, todas las noches de
desvelo.
Otras veces… quizá no, pero sé que esta vez sí que merece la
pena, que sé que saldrá bien, porque las dos queremos que salga bien, que el
resto de gente me la pela y a ella igual, que lo único que nos importa somos
nosotras.
Que esta vez es la definitiva, la que hará que siga todo lo
demás, la que conseguirá que volvamos a sonreír y a estar bien, la que nos
dejara perdernos y eliminar al resto del mundo. La que hace que todo tenga
sentido.
Bueno, ya sabes que
debes hacer, ¿no?
Sí, ahora lo tengo claro, gracias pequeño confidente,
siempre sabes cómo solucionar todo, siempre consigues que te haga caso, aunque
a veces no hayamos tenido suerte. Espero verte pronto, pero… que esta vez no
sea porque vuelvo a estar jodida, sino para contarte que todo va bien, que la
mejor decisión fue escucharte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario