La ilusión de
todo niño pequeño la noche de reyes, es despertarse por la mañana, antes que
nadie, e ir corriendo debajo del árbol, donde dejo los zapatos, para abrir los
regalos y volverse como loco a jugar con ellos.
Una vez que
te vas haciendo mayor, esa ilusión se pierde, vale que te enteras que todo es
mentira, que la magia no existe, que nunca te llegara la carta de Hogwarts, que
al Ratoncito Pérez se lo comió el gato, que los Reyes Magos están jubilados y
que Papa Noel murió por estar demasiado gordo, que en realidad, todo es
simplemente consumismo.
Pero… ¿en
serio soy la única que desearía ser capaz de aun sabiendo todo eso… no tener
ganas de levantarme ilusionada? Aun habiéndote comprado tus propios regalos o
que te hayan preguntado qué quieres, pero… no sé, recuperar esa ilusión, esa impaciencia,
esa sonrisa…
Todo esto
viene a que mi hermana de 7 años, en un par de horas a más tardar, estará pegando
gritos para que nos levantemos todos y vayamos con ella a abrir los regalos,
que estará emocionada y romperá el papel de los regalos como una posesa, que sonreirá
y me pedirá que baje con ella a estrenar lo que la hayan traído.
Pero… a la
vez me parece cruel. Realmente toda tu vida has pensado que existía la magia,
que había alguien que se preocupaba de que todos tuviéramos algo, de viajar por
todo el mundo repartiendo ilusión.
De repente
te encuentras con que todo eso que hacía que el mundo pareciera un sitio menos
malo, no existe. Que son los padres, las mentiras que ha creado la iglesia y
los de los supermercados que se han aprovechado para forrarse aún más y poderse
limpiar el culo con grandes billetes de 500€ mientras otros no tienen si quiera
un sitio caliente donde pasar la noche.
Que vale que
no sea la más adecuada para decir esto, que para mí donde haya fiesta me llamas
y voy, pero que a veces me da por pensar. Que me parece absurdo que tengas que
comprar cosas por comprarlas, vale que puedas comprarte algo que quieras o
necesites alegando que son reyes y aprovechando la ocasión, pero de ahí a
recorrerte media ciudad buscando algo que le guste a cada persona que tienes
que regalar… es excesivo.
Pero bueno,
que me desvío (que raro) del tema principal.
Que ojala fuéramos
capaces de recuperar, al menos por una noche, esa ilusión, que pudiéramos volver
a creer en la magia. Como cuando lees un libro y te transportas dentro de él,
pero… viviéndolo de verdad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario