Fuimos demasiado rápido,
y este frío mes de diciembre
nos robó el tiempo.
Quisimos tocar las estrellas,
sin haber aprendido
a tocar la tierra.
Intentamos alcanzar la inmensidad de la felicidad
sin saber que traería con ella,
quisimos abarcarlo todo
sin saber qué vendría después.
Nos arriesgamos a querer llegar al final del mar
sin haber aprendido a nadar.
Quisimos ser enero
y febrero,
y marzo y abril,
y toda la vida,
sin arreglarnos el pasado,
sin prepararnos el presente,
sin vivir el futuro.
Quisimos ser aire
y hacer volar todas las incógnitas,
sin saber cuales eran
y haciendo volar
lo que no era.
Quisimos ser gigantes
acabando de nacer,
quisimos hacer historia
sin tener nada que contar.

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