lunes, 9 de marzo de 2015

Valentía

Quizá es que solo quería mirarte, solo quería tenerte entre mis brazos una vez más. Poder saborear esos momentos de paz, en los que nada más importaba, en los que solo éramos tú y yo. Quizá es que, aun sin saberlo, me estaba despidiendo.
Estaba harta de los quizá, necesitaba seguridad, necesitaba notar por una vez que tú no te ibas a ir. Que cuando mañana me despertase iba a verte a mi lado, aun con los ojos cerrados, dormida. Que ibas a estar tan perfecta como la noche anterior cuando estábamos enredadas bajo las sabanas y los vecinos se quejaban de tus gemidos.
Mire al cielo una vez más, esperando que algo pasara, aun sabiendo que si no lo hacía yo, nada cambiaría, por mucho que mirara a las nubes.

Recuerdo cuando te conocí… maldito el momento, sabía que me ibas a traer problemas aun sin saber de ti, lo notaba en tu mirada, en tu forma de actuar. Pero aun así… caí en la tentación que me ofrecían tus labios, me perdí en ellos.
Desde la primera vez que los probé supe que iba a querer más, que no te iba a dejar escapar, que iba a hacer todo lo que estuviera en mi mano para hacerte mía. No iba a ser un camino fácil, pero iba a lograrlo.


Que estúpida fui al creer que todo podría cambiar. Que dejarías de irte por la mañana, que me traerías el desayuno a la cama entre besos y risas, que después nos perderíamos de nuevo entre las sabanas durante horas para reencontrarnos en un largo abrazo mezclado con besos llenos de amor.
Ahora solo me queda seguir torturándome porque cada vez estoy más enganchada a ti y tú a tu libertad. Cada vez estoy más enganchada a tus besos, y tú a otras camas. Cada vez sueño más contigo, y tú me besas para hacer realidad ese anhelo.
Eres mi droga favorita, pero también la peor, cuando creo que estoy lista para no necesitarte más, llegas tú, con tu mirada misteriosa y me vuelves a romper todos los esquemas. Pones otra vez mi mundo patas arriba y me descolocas con tu sabor. Haces que vuele, pues todas las mariposas que tengo en mi interior quieren escapar a la vez, pues las abrasas con el calor que me transmite tu cuerpo.

Necesito desintoxicarme, conocer nuevos lugares, otras mentalidades.

Miro el reloj, las 4:00 am. creo que es hora de volver a casa… sé que aun seguirás dormida, que me pasare el resto de la noche contemplando la perfección de tus curvas, que podría volver a escaparme por las calles de Madrid sin que te dieras cuenta, pero prefiero aprovechar los ratos que te tengo solo para mí.

Quizá cuando despiertes, tenga la fuerza necesaria para decirte todo lo que pienso, para dar el paso final hacia la salida o al resto de nuestras vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidme :3