sábado, 1 de junio de 2013

Te quiero

Estoy mirando por la ventana, a la calle. Viendo los coches pasar uno tras otro y un par de personas caminar lentamente por las calles, aprovechando el calor de la época. Las flores aparecen por todos lados, coloridas, vivas. El Sol, a lo alto, desprende una luminosidad que llega a cerrar los ojos nada más mirar al exterior.

<<Ring, ring>>. Llaman al timbre de casa.

Me dirijo a la puerta para ver quien es. Cojo el telefonillo y pregunto "¿Sí?"
Es ella, pulso el botón para abrirla la puerta y cuelgo de nuevo. Me quedo a la espera de que vuelva a sonar para abrir la puerta que da al interior del portal.

<<Ring, ring>>. Suena por segunda vez.

Esta vez cojo el telefonillo y sin mediar palabra, pulso el botón para que entre al portal. Hago fuerza contra el pomo de la puerta de casa y la dejo entreabierta para que ella entre cuando suba las escaleras.

Vuelvo a mi cuarto, a mirar por la ventana, a dejar vagar mi mente, mis pensamientos e ideas libremente. Y dejar que ella me sorprenda cuando llegue a mi cuarto. Que me llene con su olor, su calor y su amor.

<<¡Plaf!>>. Ha cerrado la puerta de casa. Vuelvo a mis pensamientos.

Me da un escalofrío al notar su cuerpo contra mi espalda y sus brazos rodeando mi cuerpo. Cierro los ojos y saboreo el momento, recuerdo cada vez que me ha abrazado y me doy cuenta de que cada vez me gustan más. Son mi droga. Ella es mi droga.

Abro los ojos y giro un poco la cabeza, la miro directamente a los ojos y noto como se me dibuja una sonrisa en la cara poco a poco. Siento su aliento en mi cara, bajo la vista hasta sus labios, pensando en las ganas que tengo de sentirlos junto a los míos.

Elimino la distancia abrasadora que me separa de ellos y siento como mi cuerpo se revoluciona, el tiempo comienza a detenerse y acelerarse a la vez y me doy cuenta de lo mucho que la echaba de menos, cuanto la necesitaba.

Me doy media vuelta y la abrazo por la cintura, ella desliza sus brazos hasta llegar a mi cuello y lo rodea, se queda allí unos segundos y luego se pone de puntillas para estar a mi altura, y pone una mano a cada lado de mi cuerpo, apretándome un poco más hacia ella.

Me doy cuenta de lo "vulnerable" que soy con ella, no soy capaz de cerrarme, para ella soy un libro abierto. Pero no me importa, con ella no. Cosas del amor.

Nos separamos tras un largo e intenso beso y nos abrazamos, las dos dirigimos la vista hacia la ventana, nos quedamos pensativas, pensando en nuestras cosas. Yo ahora sólo pienso en ella, no puedo sacarla de mi mente. Ella no sé en que piensa, espero que en mi...



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