Estoy mirando por la
ventana, a la calle. Viendo los coches pasar uno tras otro y un par
de personas caminar lentamente por las calles, aprovechando el calor
de la época. Las flores aparecen por todos lados, coloridas, vivas.
El Sol, a lo alto, desprende una luminosidad que llega a cerrar los
ojos nada más mirar al exterior.
<<Ring, ring>>.
Llaman al timbre de casa.
Me dirijo a la puerta para
ver quien es. Cojo el telefonillo y pregunto "¿Sí?"
Es ella, pulso el botón
para abrirla la puerta y cuelgo de nuevo. Me quedo a la espera de que
vuelva a sonar para abrir la puerta que da al interior del portal.
<<Ring, ring>>.
Suena por segunda vez.
Esta vez cojo el telefonillo
y sin mediar palabra, pulso el botón para que entre al portal. Hago fuerza contra el pomo de la puerta de casa y la dejo entreabierta
para que ella entre cuando suba las escaleras.
Vuelvo a mi cuarto, a mirar
por la ventana, a dejar vagar mi mente, mis pensamientos e ideas
libremente. Y dejar que ella me sorprenda cuando llegue a mi cuarto.
Que me llene con su olor, su calor y su amor.
<<¡Plaf!>>. Ha
cerrado la puerta de casa. Vuelvo a mis pensamientos.
Me da un escalofrío al
notar su cuerpo contra mi espalda y sus brazos rodeando mi cuerpo.
Cierro los ojos y saboreo el momento, recuerdo cada vez que me ha
abrazado y me doy cuenta de que cada vez me gustan más. Son mi
droga. Ella es mi droga.
Abro los ojos y giro un poco
la cabeza, la miro directamente a los ojos y noto como se me dibuja
una sonrisa en la cara poco a poco. Siento su aliento en mi cara,
bajo la vista hasta sus labios, pensando en las ganas que tengo de
sentirlos junto a los míos.
Elimino la distancia
abrasadora que me separa de ellos y siento como mi cuerpo se
revoluciona, el tiempo comienza a detenerse y acelerarse a la vez y
me doy cuenta de lo mucho que la echaba de menos, cuanto la
necesitaba.
Me doy media vuelta y la
abrazo por la cintura, ella desliza sus brazos hasta llegar a mi
cuello y lo rodea, se queda allí unos segundos y luego se pone de puntillas para estar a mi altura, y pone una mano a cada lado de mi cuerpo, apretándome un poco
más hacia ella.
Me doy cuenta de lo
"vulnerable" que soy con ella, no soy capaz de cerrarme,
para ella soy un libro abierto. Pero no me importa, con ella no.
Cosas del amor.
Nos separamos tras un largo
e intenso beso y nos abrazamos, las dos dirigimos la vista hacia la
ventana, nos quedamos pensativas, pensando en nuestras cosas. Yo
ahora sólo pienso en ella, no puedo sacarla de mi mente. Ella no sé
en que piensa, espero que en mi...

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