Tal vez
nunca se llegue a saber
ni quién
ni cómo
ni cuándo
ni por qué.
Lo cierto es que la mañana del 27
del mes de mayo
en un conocido parque
del escandaloso centro
de la ciudad,
la policía encontró
dentro de un frasco de cristal
un jóven corazón humano
envuelto en cintas rojas, blancas y amarillas
y enterrado al centro del mismo
-escrito con sangre, por cierto-
un papel blanco
que decía
"para andar odiando el doble
y queriendo a medias
más valdría
no haber tenido
corazón."
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