viernes, 25 de marzo de 2011

El amor duele

Cuando empezó este curso, yo como los demás años, estaba impaciente por llegar al instituto para saber con quién me había tocado en clase y saber qué profesor seria mi tutor. Además después de mirar esto me reuniría con mi pandilla, a la mayor parte de la cual no veía desde que acabó el curso pasado.
Llegué allí y tras ver que estaba en la clase de 4ºA y que mi tutor era Don Manuel me fui a buscar a mis amigos.
Los encontré en la cancha de baloncesto, Julia tirando unas canastas (como siempre), María escuchando música, Sandra hablando por el móvil, José sentado en un banco, pensativo y Luis leyendo un cómic.
Saludé a todos y decidimos ir juntos a comer al Burger King. Ya allí nos encontramos con Ángela, mi mejor amiga, y Felipe, su novio, y nos sentamos con ellos a comer.
Después fuimos a casa de Ángela, excepto su novio que tenía que irse a trabajar. Vimos todos juntos una película mientras comíamos palomitas y cuando ésta acabó recogimos todo y fuimos a la peña.
Cuando llevábamos un rato en la peña, Ángela se acercó a mí y me dijo que me tenía que contar algo. Salimos fuera del local y me dijo que lo que me iba a contar no podía saberlo nadie más. Me contó que la gustaban las chicas, en especial una, pero que estaba con Felipe aunque no le quería porque la daba miedo salir del armario, me pidió consejo porque yo había salido del armario el año anterior. Yo la dije que lo mejor era salir del armario, decir la verdad a todo el mundo aunque fuese poco a poco, para que la gente, sobre todo sus padres, se hicieran a la idea de que ella era feliz con una chica. Y respecto a lo de la chica que la gustaba que se lanzara.
Ángela se acercó a mí, me besó y me dijo que quien la gustaba era yo. Me sentía mal, la había animado a que se lanzara y ahora la tenía que decir que no podía ser porque yo estaba con otra chica y aunque Ángela fuese mi amiga y me llevase bien con ella la veía solo como eso, una amiga.
La dije que no podía ser, al menos de momento. Solo amigas, como hasta ahora. Se puso a llorar y la abracé y la besé en la mejilla, la dije que me sentía mal por no poder estar con ella, pero que quería mucho a mi novia.
Un mes después las cosas con Ángela iban bien, había aceptado que de momento sólo podíamos ser amigas. El problema era con mi novia, sus padres se habían enterado de que estaba conmigo y decían que la iban a separar de mí. Yo estaba de bajón y se lo conté a Ángela, me dijo que no me preocupase que todo saliera bien. Yo pensé: “Ojalá tengas razón.”
Dos días después me llamo mi novia, me dijo que sus padres la habían cambiado de instituto, que la habían metido en un internado en Inglaterra, además ya la habían aceptado ya que sus notas eran excelentes.
Nada más colgar me tiré en la cama a llorar y dos horas después me llamo Ángela para ver qué tal estaba. La conté lo sucedido, ella me dijo que no hiciese el tonto que mi novia se iba mañana por la tarde, que aprovecháramos el tiempo que teníamos.
Llamé por teléfono a mi novia y la dije que en una hora estuviese en el parque en el que nos conocimos. Tras esto me senté en la silla de mi escritorio y la escribí una poesía para que la guardase y se acordase siempre de mí.
Llegué al parque y vi que María estaba sentada en un banco de espaldas a mí, y por tanto no me veía, me acerqué sigilosamente hasta ella y cuando estuve lo suficientemente cerca la tapé los ojos, la dije que era yo, que tenía una sorpresa para ella y la besé.
La llevé a una fuente que había en el parque, allí la senté y la di la poesía, la dije que la leyese antes de decir nada y la quité las manos de los ojos.
Leyó la poesía:
“Quieren que te marches,
dicen que estás confundida,
por mi culpa, eso es mentira,
que me quieras y yo te quiera
no es ninguna confusión,
es un sentimiento, uno de los más bellos,
es… el amor.
Cada día que pase sin ti,
lloraré por ti,
pero seguiré recordando
cuando estaba contigo,
cuando era feliz.”
Cuando terminó de leer me abrazó y me besó, pero me dijo que lo mejor era que dejásemos lo nuestro, que lo olvidáramos, que se iba a ir a Inglaterra y que no íbamos a poder estar juntas.
Yo la iba a decir que no, que la quería demasiado, pero me besó y no me dejó hablar.
En ese momento la llamaron al móvil, era su madre, la dijo que volviera inmediatamente a su casa. Ella se despidió por última vez y se marchó. Me fui corriendo a mi casa, me encerré en mi habitación y durante los dos días siguientes no me moví de allí. Mis padres me preguntaron muchas veces que por qué estaba así, yo les decía que por nada. Para mí todo había dejado de tener sentido, no sentía nada, solo un gran vacío dentro de mí, como que me faltase algo para poder volver a funcionar.
Al tercer día después de que alguien llamase a la puerta de la entrada y fuese abierto y recibido por unos susurros por parte de mis padres, oí que ese alguien llamaba a mi puerta. Era Ángela. Al principio pensaba decirla que se marchara, pero como era la única persona con la que podía hablar porque sabía toda la historia, decidí dejarla pasar.
Quité el cerrojo y me volví a tumbar en la cama en lo que entraba Ángela. Se sentó a mi lado y me dijo: “Todo ha salido mal ¿no?”. Mi silencio y la situación en la que había estado los días anteriores la dieron la respuesta. Ella me levantó y me apoyó encima suyo, me abrazó y me dijo que a mi novia no la gustaría que estuviera así.
Un rato después, al ver que yo no hacía ni decía nada me dejó de abrazar y se intentó levantar, pero yo la agarré y la dije con la voz entrecortada: “Por favor, quédate.” Me hizo caso y me volvió a abrazar.
Estuvimos así mucho rato más, yo interiormente estaba luchando una batalla, había dos bandos. Hacer caso a mi novia y rehacer mi vida o dejarme llevar por mis sentimientos y seguirla queriendo.
Decidí hacer lo primero, me senté al lado de Ángela, la agradecí todo lo que me había ayudado y después la besé.
Ella, cuando nos separamos me preguntó que por qué había hecho eso, yo la respondí que quería estar con ella, que quería darla una oportunidad. Me preguntó que si estaba segura, la dije que sí. Tras esto me besó.
Ahora, casi un año después todavía estoy con Ángela pero nos hemos distanciado mucho.
Dos semanas después lo dejamos y ahora mismo creo que tomé la decisión correcta en todas las ocasiones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidme :3